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Signos de alarma

María Celeste Martínez 

 

Los primeros años de vida son cruciales para el desarrollo de los niños.

          La plasticidad cerebral (propia de esta etapa) requiere de un ambiente afectivo y estimulador, que les permita tanto satisfacer sus necesidades como desarrollar al máximo sus capacidades.

          En el desarrollo evolutivo de los niños de 0 a 3 años, podríamos observar  posibles signos de alarma, que nos sugerirán consultar con especialistas, para el tratamiento de los mismos y con el objetivo de ayudar a crear un entorno favorable y estimulador,  propiciando un buen desarrollo del niño.

          Señalaré algunos de los signos más evidentes de alarma, divididos por años.

          En ocasiones puede ocurrir que se mantengan situaciones en que estén presentes algunos de los signos de alarma correspondientes a etapas anteriores, en cuyo caso es siempre recomendable consultar con el especialista.

 

Signos de alarma (desde 0 a 1 año):

  • Al finalizar su primer año, todavía no se mantiene sentado sin apoyo.
  • Presenta movimientos en bloque, o movimientos globales no coordinados inmodificables.
  • No es capaz de sujetar objetos con las dos manos.
  • No sonríe a las personas conocidas, ni establece contacto con el medio que le rodea.
  • Presenta reacciones exageradas, o de magnitud reducida, ante efectos lumínicos o sonoros.
  • No emite ningún sonido para atraer la atención.
  • Nunca llora ni protesta ante la ausencia de personas muy cercanas y familiares.
  • Niños temerosos e intranquilos, que lloran desconsoladamente sin motivo alguno, se calman y vuelven a llorar.
  • Trastornos del sueño o la vigilia.
  • Trastornos de la alimentación: succión y deglución.

 

Signos de alarma (desde 1 a 2 años):

  • Se pone de pie en puntas, o coloca los dedos del pie en garra.
  • No anda solo.
  • No señala las principales partes del cuerpo.
  • Nunca se acerca ni muestra interés por jugar con otros niños.
  • No reconoce distintos espacios muy familiares (cocina, baño, dormitorio, etc.).
  • No imita acciones ni sonidos conocidos.
  • No responde a su nombre.

 

Signos de alarma (desde 2 a 3 años):

  • Al finalizar el tercer año, no controla esfínteres.
  • No comprende órdenes sencillas.
  • No identifica imágenes.
  • Permanece aislado. No muestra curiosidad por nada.
  • Utilización exclusiva de palabras aisladas, sin conexión entre ellas.
  • Presenta una prensión imprecisa, no coordinada: no imita trazos sencillos (vertical, horizontal).
  • La integración sensorial y motriz es deficiente.
  • Tiene una falsa percepción del espacio y el conjunto de experiencias táctiles no es suficiente, por lo que el niño no reconoce objetos por medio del tacto. Esto altera a la correcta coordinación ojo-mano.
  • Niños demasiado tranquilos o inquietos.

                Estos signos tienen carácter orientativo y, para evitar falsas alarmas, es conveniente que se den al menos dos de estas situaciones al finalizar esta etapa.

 

María Celeste Martínez es Fisioterapeuta en CAIS