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¿Qué es la integración sensorial?

Mª Celeste Martínez

 

Parece magia que nos sea posible, como seres humanos, interactuar con un medio lleno de estímulos. El proceso que lo permite se llama integración sensorial y funciona así: el cerebro selecciona, inhibe y compara la información sensitiva y luego la integra. La integración sensorial es el procesamiento de la información, es decir, el desarrollo de la habilidad para organizar la información sensorial para su uso; según Ayres (1989).

Los componente básicos para la integración sensorio motora, y sin los cuales no se pueden integrar las funciones más superiores, son tres:

El sistema táctil: es el primer sistema que funciona y es nuestro primer lenguaje. Es el canal de expresión más antiguo y el primer medio de contacto con el mundo externo.

El sistema vestibular: hace posible la orientación en el espacio, en movimiento y en calma, a través de él percibimos la velocidad y si somos nosotros los que nos movemos o el espacio. Es estimulado por los movimientos de la cabeza en el espacio.

El sistema propioceptivo: es el responsable de la percepción de la posición del cuerpo en su totalidad y de los segmentos corporales en el espacio.

¿Qué niños requieren apoyo en la integración sensorial?

Los niños y niñas que presentan: dificultades en la atención, con o sin hiperactividad; movimientos desorganizados, problemas de aprendizaje, problemas en la escritura (no dislexia); u otras alteraciones como parálisis cerebral, autismo, retraso mental, etc.

Según la clasificación de Ayres, hay ciertos comportamientos que nos indican la posibilidad de alteraciones de la integración sensorial:

Déficit en el sistema táctil (defensa táctil): se reciben todos los estímulos y se reacciona a todos. Los niños reciben los estímulos táctiles en forma desagradable o amenazante. Se observa:

Alta sensibilidad al tacto ligero o suave

Evasión o repliegue al contacto físico

Rechazo a comer ciertos alimentos

Evitación a ensuciarse las manos

Rechazo al uso de ciertas prendas de ropa

Uso de la punta de los dedos y no de la mano entera

Percepción errónea del tacto o del dolor, con hiper o hipo respuesta

Distractibilidad o hiperactividad (muy alertas, poco atentos)

Déficit en el sistema vestibular. Puede darse la disfunción en 2 extremos:

  1. Híper reactivo (inseguridad gravitacional): es la respuesta agresiva a la fuerza de la gravedad. El signo más importante es el miedo, ya que no tienen control sobre el movimiento. Se observa:

Irritación y llanto

Temor al movimiento

Miedo a separarse de la tierra

Temor a cambios de postura, como estar cabeza abajo

Fobia a la altura (no se relaciona con el grado de altura)

Poco movimiento en general, dificultades en el desarrollo motriz

Evitan los toboganes, escaleras, hamacas

  1. Hipo reactivo: el niño busca intensas experiencias corporales como girar rápidamente con el cuerpo, tirarse al suelo, chocarse contra objetos. Están constantemente tratando de estimular este sistema.

 

Déficit en el sistema propioceptivo: se manifiesta con torpeza, frecuentes caídas, falta del sentido de la posición, manera descuidada de comer, resistencia a movimientos nuevos, etc. 

¿Cómo evaluamos en qué punto se encuentra el niño o niña?

Realizamos una evaluación a través de diversos test en los que obtenemos información acerca de lo que hace el niño en su vida cotidiana (en estrecha relación con su historia sensorial), a través de preguntas realizadas a los padres. También es importante escuchar lo que funciona con el niño, y como el niño se relaciona con los adultos.

Tras la evaluación se planifica, de acuerdo con los resultados, un tratamiento especifico individualizado para cada niño. De esta manera estaremos ayudando al niño a organizar su sistema nervioso en forma más efectiva, a filtrar y organizar su inputs sensoriales.

María Celeste Martínez es Fisioterapeuta en CAIS