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Aprendemos sobre el mutismo selectivo

María José Imedio López

 

            ¿Cuáles son los criterios de diagnóstico del Mutismo Selectivo?

Un niño responde a los criterios de Mutismo Selectivo siempre y cuando:

– El niño no habla en determinados lugares “selectivos” como la escuela, u otros entornos sociales.

– El niño habla normalmente en al menos un entorno: normalmente es en casa, aunque un pequeño porcentaje de niños con Mutismo Selectivo son “mudos” en casa. 

– La incapacidad del niño para hablar interfiere en su capacidad para funcionar normalmente en ámbitos educativos y/o sociales.

– El mutismo ha persistido durante al menos un mes.

– El mutismo no está causado por un trastorno de la comunicación (como el tartamudeo) y no se manifiesta como parte de otros trastornos mentales (como el autismo).

            ¿Por qué desarrolla un niño el Mutismo Selectivo?

La mayoría de los niños tienen una predisposición genética a la ansiedad. En otros términos, han heredado la tendencia a la ansiedad de varios miembros de la familia y puede ser vulnerable a desarrollar trastornos de ansiedad. Muy a menudo, estos signos se muestran ante la dificultad para separarse de sus padres, mal humor, comportamiento muy dependiente, inflexibilidad, problemas de sueño, frecuentes berrinches y lloros, y extrema timidez desde la infancia. Cuando alcanzan la edad en que empiezan a interactuar socialmente fuera del entorno familiar, su miedo persistente a hablar o a comunicar empieza a manifestarse a través de síntomas, como el quedarse paralizado, falta de reacciones, mantener una postura rígida, falta de expresión en el semblante, falta de sonrisa y, por supuesto, mutismo.

            Los estudios han demostrado que algunos niños nacen con temperamentos inhibidos. Esto significa que incluso de recién nacidos son más propensos a ser miedosos y recelosos ante nuevas situaciones. Hay motivos para pensar que muchos o la mayoría de los niños con Mutismo Selectivo han nacido con este tipo de temperamento inhibido.

            Las investigaciones también han demostrado que estos niños de temperamento inhibido tienen un menor umbral de excitabilidad en el área del cerebro, llamada la amígdala. La función normal de la amígdala es recibir y procesar las señales de potencial peligro y poner en marcha una serie de reacciones que ayudan a los individuos a protegerse. En individuos ansiosos, la amígdala parece reaccionar demasiado y pone en marcha estas respuestas, aunque el individuo no esté realmente en peligro.

            En el caso de los niños con Mutismo Selectivo, las repuestas a la ansiedad se desencadenan al desenvolverse socialmente: en la escuela, lugares de juego o reuniones sociales. Aunque no exista ninguna razón lógica para el miedo, las sensaciones que el niño experimenta son tan reales como las experimentadas por una persona con una fobia.

            Un niño con Mutismo Selectivo enmudece, debido a que no supera esta sensación de miedo que experimenta cuando se espera de él que hable. Al no contestar, normalmente la presión desaparece y el niño se siente aliviado de sus miedos.

            Si se compara con un niño típicamente tímido o vergonzoso, los niños con Mutismo Selectivo están en el extremo de la gama de la timidez y de la vergüenza. La diferencia entre la timidez y el Mutismo Selectivo puede ser una cuestión de grado, pero la importante distinción es que el Mutismo Selectivo interfiere en la capacidad del niño para funcionar. Si no se trata debidamente, a menudo puede tener un serio impacto en la educación del niño, su autoestima, y su desarrollo social.

            Aparte de los factores genéticos y biológicos, se estima que existen  otros factores que pueden contribuir al desarrollo del Mutismo Selectivo. Un número importante de niños con Mutismo Selectivo también padecen trastornos del lenguaje. Se piensa que estos factores también pueden hacer que el niño sea más vulnerable al Mutismo Selectivo. No obstante, la ansiedad es la causa de origen del mutismo y, en teoría, las dificultades de lenguaje pueden hacer que el niño sea más consciente de sus limitaciones para hablar y por tanto, esto aumentaría su miedo a ser juzgado por los demás.

            Un entorno estresante también puede ser un factor de riesgo, pero no existe prueba alguna de que la causa del Mutismo Selectivo esté relacionada con abusos, negligencia o algún trauma.

            Es importante tener en cuenta que la mayoría de los niños con Mutismo Selectivo son tan normales y se comportan de forma tan adecuada como cualquier otro niño cuando se encuentran en un entorno confortable. Algunos, aunque no todos los niños con Mutismo Selectivo, también padecen náuseas o vómitos, diarreas, dolores de cabeza y una gama de otros síntomas físicos antes de salir hacia la escuela o a algún encuentro social.

            Los niños con Mutismo Selectivo tienden a tener dificultades de iniciativa, y pueden tardar en responder, incluso dentro de una comunicación no verbal. Esto puede ser bastante frustrante para el niño y puede llevar a test con notas erróneamente bajas y a la mala interpretación de las capacidades cognitivas del niños.

María José Imedio es Maestra de Educación Infantil y Experta en Atención Primaria. Directora de CAIS