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     El programa de comunicación total de Benson Schaeffer

        Ana Lemos Basallote

 

          Con este programa se pretende fomentar la comunicación espontánea no verbal por parte del niño, centrándose en aspectos    expresivos y recalcando la importancia de que la persona comprenda de forma genuina el efecto de la producción de signos; es decir, hacerle consciente de que a través de un signo se pueden obtener o conseguir cosas.

          Una vez logre comprender este concepto, pasará de realizar un signo por imitación a producir el lenguaje de forma espontánea. Con este método, se prevé que el niño producirá primero los signos y quizá, posteriormente, habla signada e incluso habla, desvaneciéndose el signo.

            El programa se centra en el habla signada, junto con el entrenamiento de estrategias instrumentales simples, estrategias de anticipación, localización de objetivos y pautas interactivas y de juego. Incluye dos componentes que lo definen como tal y, a la vez, lo diferencian de otros procedimientos de intervención. Estos son el habla signada (producción por parte del niño o destinatario, suponiendo la utilización de habla y signos al mismo tiempo) y la comunicación simultánea ( debe ser empleada por parte del emisor (adultos, terapeutas, familiares…) al comunicarse las personas sujetas a tratamiento. Supone la utilización simultánea de los dos códigos, el código oral o habla y código signado o signos.

            Al niño o destinatario se le debe ofrecer una entrada de lenguaje lo más completa posible, con el fin de que asocie determinados elementos significativos en dos modos: oral y signado, de manera que la intención de comunicación, que puede estar severamente dificultada en la vía de producción oral, se canalice a través de un signo que puede resultarle más fácil.

            Según el autor Schaeffer, para poder emplear correctamente el programa de comunicación total es necesario conocer los componentes del programa de signos, que son: la forma de la mano, la posición y el movimiento final.

            La producción de un signo comienza modelando la forma correcta de la mano, continuando con la posición correcta de las manos en relación con el cuerpo para así realizar la forma del signo y terminando con el movimiento final de las manos. Cada movimiento se enseña en un estado diferente y con la técnica del encadenamiento hacia atrás, es decir, que la enseñanza del signo se realizaría en el siguiente orden:

1. Movimiento final:

El profesor coge las manos del niño y las sitúa en la posición correcta, enseñándole a producir este movimiento.

2. Posición de las manos en relación al cuerpo:

Se enseña sólo después de que el niño es capaz de producir el movimiento final espontáneo.

3. Forma de la mano (moldeamiento):

Es lo último que se enseña y correspondería con la precisión en la articulación del habla: se enseña mejor cuando el signo está adquirido.

            Es importante conocer que el programa se crea con el objetivo de posibilitar el uso espontáneo de signos en niños con graves alteraciones del lenguaje. Así como inducir al niño a que se mueva desde la emisión espontánea de signos hasta el habla signada espontánea; es decir, produciendo a la vez signos y palabras y de ahí al lenguaje verbal espontáneo. Además, pone de manifiesto la similitud existente entre la emisión espontánea de signos en niños no verbales y el habla espontánea en niños que utilizan el lenguaje oral.

            Por último, conocer que el programa está formado por 8 fases bien definidas. Y su empleo va dirigido a niños verbales y no verbales con graves alteraciones del lenguaje, ya sean niños con trastornos profundos del desarrollo o deficiencia mental severa o profunda.

Ana Lemos es Logopeda en CAIS