Seleccionar página

Cuatro  claves para ayudarle a afrontar la muerte de un ser querido

Diana Martínez Carracedo

 

            En la infancia, nos resulta difícil comprender muchas cosas que ocurren a nuestro alrededor, la vida en sociedad es muy estimulante y, aunque en seguida aprendemos algunas habilidades básicas para afrontar la vida social, otras nos cuestan un poco más. El fallecimiento de un ser querido es para casi todas las personas un shock difícil de afrontar. Cuando un niño aún es muy pequeño y no tiene asumido todavía que el proceso vital tiene un fin, un momento así puede suponer un retroceso de habilidades que ya se hayan adquirido. Por ejemplo, niños que ya no se hacían pis en la cama, podrían volver a hacerlo en caso de morir un ser querido y esta respuesta es considerada normal por los profesionales.

            Para ayudar a nuestros pequeños a superar la muerte de un ser querido, podemos emplear diversas estrategias que potenciarán una comprensión mayor del suceso trágico y que le ayudarán a aprender de lo vivido y poder continuar avanzando de forma saludable:

– Sé sAfrontar muerte ser queridoincero/a. Comúnmente contamos unas fantasías increíbles a nuestros niños cuando alguien fallece: le decimos que está durmiendo, haciendo un largo viaje, etc. Estas ideas no hacen más que generar confusión a los niños, dado que son tan irreales que se caen por su propio peso y no son una regla aplicable a los casos que puedan ocurrir a su alrededor, por lo que no es recomendable utilizar estas informaciones para calmar la frustración y el dolor que implica un duelo en un niño o niña. Es preferible que hablemos de lo ocurrido desde la sinceridad, adaptando los mensajes a la edad del pequeño/a, ofreciéndoles la idea de que la muerte es universal e irreversible, de forma clara pero natural.

– Muéstrate comprensivo/a. Ante el momento de la muerte, es posible que el niño no muestre su pesar, sin embargo, posteriormente se muestre molesto o regrese a conductas que había superado como succionar el pulgar, querer dormir con los padres, etc. Ofrécele cariño y apoyo en todo caso y dale margen para vivir su proceso de duelo.

– Permite que se exprese. Cohibir las emociones o rentringirlas puede dañar al niño y hacerle más difícil el proceso del duelo por la muerte de un ser querido. Una pérdida inevitablemente trae consigo dolor, frustración y otros sentimientos que debemos dejarles experimentar como aprendizaje vital. Hazle comprender que es normal que se sienta dolido, mostrando empatía; permite su expresión de forma saludable, por ejemplo, incítale a escribir, dibujar, etc. asegurando que el recuerdo de los buenos momentos vividos con la persona fallecida serán duraderos. Ha de saber también que, si lo desea, compartir su pesar con otras personas, sean niños o adultos, podría ayudarle a aliviar su dolor.

– Elimina la culpabilidad. Es fundamental que el niño/a no entienda que es culpable de algún modo de lo ocurrido. A veces, los niños se atribuyen cierta responsabilidad tras razonamientos equivocados, es muy importante que entiendan que un comportamiento que han tenido en ningún caso ha sido causa de la muerte.

            Estas pequeñas claves pueden ayudarte a conocer las particularidades del proceso de duelo para un niño y a ser más comprensivo/a y útil ante un suceso que hace tambalear habitualmente la estabilidad familiar. ¿Alguna idea que aportar? ¿Viviste un duelo o conoces el caso de alguien y has dado con una clave más? Compártela en el apartado de comentarios.

Diana Martínez Carracedo es Trabajadora Social en CAIS